jueves, 30 de abril de 2015

"La importancia de cambiar la forma en que diseñamos cursos y actividades de aprendizaje"

Si bien es cierto que el uso de la tecnología posibilita nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje, demanda una reestructuración del sistema educativo; nuevas formas organizativas; nuevos métodos para los procesos educativos y formación de educadores especializados en didáctica y nuevas tecnologías.
En mi experiencia, uno de los principales problemas para participar en un curso en línea, es un problema de autonomía. Al inicio del curso se presentan problemas del tipo por ejemplo, ¿qué debo entregar?, ¿cuáles son las fechas de entrega?, ¿qué lecturas debemos hacer?, ¿habrá exámenes? y este tipo de dudas lo envían al correo, aun teniendo un foro de dudas para cada módulo y actividades de inducción en donde se especifica en que consiste el proceso. Indudablemente esto es una falta de responsabilidad y autonomía del estudiante. Puede ser que sea originado porque esté acostumbrado a una educación conductista y a depender de lo que haga y diga el profesor.
De ahí que como docentes, facilitadores de los procesos de aprendizaje, debemos originar actividades que promuevan la creatividad y la innovación.  Las dimensiones del Modelo de madurez en la innovación y las Etapas de apertura del aprendizaje, pueden servir de guía para apoyar este proceso. Por supuesto que un curso en línea no puede iniciar con un grado de madurez en la etapa cinco de este modelo, sino que debe ser gradual, de lo fácil a lo complejo.

El uso inteligente de las tecnologías promueve el aprendizaje colaborativo y permiten, si hay un buen diseño y manejo de las mismas, que el estudiante vaya construyendo su propio conocimiento, a través de un proceso de apertura y autonomía que irá evolucionando gradualmente. De este modo, el profesor no es más protagonista y se convierte en facilitador del aprendizaje. En este sentido el papel del docente es clave y podrá usar la tecnología como herramienta para promover un aprendizaje significativo, despertar la creatividad y la innovación para que el estudiante pueda alcanzar un grado de madurez como en la última etapa o dimensión del Modelo de madurez de la innovación.